Al otro lado de la ventana I.5 Aceptar
Sentada frente al espejo de su tocador recorrió con sus dedos el collar. Sintió el contraste del frío metal y su cálida piel. Dejó que sus dedos juguetearan con la argolla que colgaba justo en el medio. El tacto era extraño sin embargo lo sentía como una continuidad evidente de su piel. Su cuello era demasiado largo, nunca le había gustado y por eso no acostumbraba a lleva ningún tipo de adorno, le daba la sensación de que llamaban demasiado la atención. Pero la simplicidad de este collar le gustaba.
Pensó en lo curioso de la situación. Él se había ido hacía escasamente dos horas, ella permanecía en la misma postura en que él la había dejado, desnuda frente al espejo, con el collar que sellaba su unión como único adorno.
Durante una hora él la instó a que recorriera su propio cuerpo con sus manos, que acariciara su piel y sintiera la suavidad de cada porción de su fisonomía. Ella nunca había sentido su cuerpo tan intensamente. Sus dedos remolonearon en los huesos de sus hombros, nunca se había fijado en lo excitantes que resultaban. Él le ordenó que siguiera a través del espejo el movimiento de las manos, que aprendiera a amarla como él ya hacía.
Pese a lo extraño de la situación no estaba asustada, se sentía increíblemente tranquila. Como si toda la presión acumulada tras años de soledad se hubiera volatilizado.
Siempre había pensado en el compromiso más que en la entrega, en un anillo más que en un collar, e incluso eso le parecía demasiado arcaico, como si el hecho de atarse a alguien conllevara una pérdida de su identidad por la que no estaba dispuesta a pasar. Sin embargo ahora, tras haber aceptado, se sentía más libre que nunca, más dueña de sus actos.
Permitió que su habitual control de la situación tomara las riendas durante un instante, se preguntó lo que pensarían sus amigos, lo que suponía aceptar a un casi extraño en su vida. Volvió a mirar la imagen que le devolvía el espejo, por primera vez se sintió bella y radiante. Sacudiendo la cabeza alejó los malos augurios y se levantó del asiento.
Encima de su cama había una nota:
Mañana más...




eltioantonio dijo
Muy bien amiga, creo que se ha estrenado una literata....
Besos
16 Junio 2007 | 12:56 AM