Al otro lado de la ventana. I.2: Aceptar.
El resto del día resultó totalmente improductivo. Estaba inquieta. ¿Se trataba de una broma o quizás ese correo que ella no había enviado hablaba en serio? ¿Acababa de vender su alma al diablo?. Por un lado le intrigaba lo que él haría a continuación, pero todo resultaba muy extraño.
Cuando salió de trabajar él la estaba esperando a la puerta, con el paraguas abierto, llovía así que sin mediar palabra se resguardó a su lado y juntos comenzaron a andar.
-Sé que esto te resultará raro todavía, pero tú y yo estamos hechos el uno para el otro, algún día lo sabrás- dijo él rompiendo el silencio- ¿Dónde te apetece cenar?
-Pero si no sabes nada de mi...-dijo ella ruborizándose
-Sé que estoy enamorado de ti desde el momento en que te vi tras la ventana hace un año, y también sé que algún día te darás cuenta de que tu también me amas-
Ella estaba asustada, todo sonaba demasiado fantástico, En ese preciso instante un autobús se detuvo a su lado, cuando la puerta se estaba cerrando saltó de la acera y se encontró a salvo de él.
Vio su sonrisa a través del cristal, no parecía contrariado, al revés, sus ojos transmitían la calma de quién se sabe vencedor.
Llegó agotada a casa, el autobús la había llevado al otro lado de la ciudad y el camino de vuelta lo hizo andando. Sintió que algo iba mal en cuanto abrió la puerta, el olor de su casa no era el mismo, algo se superponía al olor a tabaco y café habituales. Encendió la luz. En el suelo de la entrada había un ramo de rosas rojas, entre ellas un pequeño sobre negro.
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I. Aceptar 1
II. Cancelar 1








eltioantonio dijo
Un breve momento y una hermosa sorpresa, este galan es todo un artista en el arte del amor.
Saludos amiga
18 Abril 2007 | 06:34 PM