Ciencia, fe y demás contrariedades.
Cuando la ciencia se convierte en un acto de fe es que ha llegado el momento de dejar de hacer ciencia y meterse en una secta que te prometa la redención a cambio de les des tu primer hijo y todos tus ahorros, o lo que es lo mismo, es el momento de dedicarse a otra cosa (de tipo buscar trabajo, opositar o vender tu cuerpo).
Quizás me equivoque, quizás me pase de escéptica. Puede que si no hubiera un poco de fe en los pasos iniciales del proceso científico, nunca se plantearían dudas, no se investigaría y por lo tanto no se llegaría al avance y a los descubrimientos.
Pero me encuentro justo en el momento de incertidumbre en que no puedo ni aferrarme a las teorías pasadas ni a posibles resultados futuros, por tanto estoy perdida. A mi naturaleza le chirría mezclar fe y ciencia, así que estoy perdida. No veo el principio ni el final, así que estoy... perdida.
Lo que me consuela es que ya no me importa que los resultados sean positivos o negativos, porque resultados tengo muchos. Lo que me mantiene es la capacidad de crítica que sigo conservando. El hecho de plantearme cada día si serán mis propios planteamientos los que estén equivocados es lo que quizás suplante en mi la ausencia de fe.
Mi carencia de fe me resulta molesta... a veces porque la confundo con cinismo, y otras, porque me impide aceptar ciegamente las cosas y simplemente dejarme llevar por la vida.





Alberto dijo
No creo que sea con cinismo con lo que confundes esa falta de fe, a lo mejor ni siquiera es falta de fe sino esa impotencia que nos embarga a veces cuando las cosas no son como deberían ser o no salen como habíamos planeado que salieran.
Ánimo y un poquito de paciencia, (ya se que desde fuera es fácil decirlo)
Muchos besos
Alberto
5 Marzo 2007 | 09:22 PM