Descubriendo
Sin querer descubrir nada, sin buscar ninguna respuesta, simplemente vagando erráticamente por el mundo me he topado con unas cuantas incógnitas resueltas.
El mero devenir de mi vida hace que, de vez en cuando, me tope de bruces con la realidad, cruda y fría en ocasiones, cálida y dulce en otras.
Puede que sea mi inconsciente el que me mueve sin que me de cuenta, el que guía mis pasos por la vida, el que toma las decisiones que yo creo tomar con ayuda de los dados.
Hoy soy Atalanta , inflexible, de pies rápidos, y con los Argonautas comparto rumbo a bordo del Argo. Jasón dirige nuestro periplo en busca del Vellocino de oro. Puede que me haya enrolado en tan mítica nave por inconsciencia, o puede que sea mi fijación por el oro la que guíe mis pasos. Pero estoy segura de que finalmente, cuando el vellocino se encuentre en nuestro poder, llegarán el resto de las respuestas.
El jabalí de Calidón (fragmentos)
Atalanta se hizo mujer entre un clan de cazadores que la encontraron y criaron, pero conservó su virginidad y siempre iba armada. En una ocasión llegó desfallecida por la sed a Cifanta y allí, invocando a Ártemis y golpeando una roca con la punta de su lanza, hizo que fluyera una corriente de agua.
El jabalí cayó muerto por fin.
Meleagro lo desolló inmediatamente y ofreció la piel a Atalanta diciendo: "Tu has derramado la primera sangre y si hubiéramos dejado al animal solo, pronto habría sucumbido a tu flecha."
Complacido con el triunfo de Atalanta, Iaso la reconoció por fin como hija, pero cuando ella llegó al palacio sus primera palabras fueron: "Hija mía, prepárate para tomar marido", anuncio desagradable, pues el oráculo de Delfos le había advertido contra el matrimonio. Atalanta contestó: "Padre, consiento con una condición. Cualquier pretendiente a mi mano debe vencerme en una carrera pedestre o permitir que le mate." "Así sea", dijo Iaso.
Muchos príncipes infortunados perdieron la vida como consecuencia, pues ella era la mortal más rápida, pero Melanión, hijo del arcadio Anfidante, invocó la ayuda de Afrodita. Ésta le dio tres manzanas de oro y le dijo: "Demora a Atalanta dejando caer, una tras otra, estas manzanas durante la carrera." La estratagema dio resultado. Atalanta se detuvo para recoger cada manzana y llegó a la meta inmediatamente después de Melanión.
Los mitos griegos, Robert Graves .




Artemisa dijo
Me encanta cuando hablas de mitología, admiro tu capacidad para leer tanto sobre ella, para perseverar en tus lecturas y en tu adorado R. graves.
Lo que más me gusta es leerte, ver como creces, te mueves, mejoras y das luz a todos los que te descubren.
Un beso muy grande.
3 Marzo 2007 | 02:57 PM