Tal día como hoy, hace unos 30 años exactamente, dos médicos gallegos se encontraban en Santander presenciando el nacimiento de su primera hija (de las que finalmente serían 3 y entre las cuales yo me encuentro).
Sin saber aún dónde se establecerían en el futuro, dónde criarían a su recién estrenada descendencia, con toda la ilusión de una pareja, casi, de recién casados... sonrieron a su hija, rubia, pequeña y un tanto inquieta.
Y así mis padres me proporcionaron a mi hermana mayor, aquella que admiraría durante toda la infancia (e incluso ahora), a la que siempre intentaba copiar en lo que hacía, de la cual aprendí a amar la lectura y la que tuvo la idea de hacer un fichero bibliográfico de todos los libros de la casa. Más tarde, cuando ya pululaba por el mundo nuestra hermana más pequeña, el círculo se cerró y juntas, las tres marías, conspirábamos para hacer la vida de nuestros padres un tanto más incómoda pero mucho más emocionante.
Hoy por hoy nos separa una pequeña distancia, salvable en días vacacionales y festivos, o como hoy... de cumpleaños.
Así, a 4 de Febrero de 2007, en la ciudad de piedra, con un sol sin precedentes (si, lo sé, soy una exagerada), nos encontramos reunidas las mujeres de nuestro núcleo familiar...
¡¡¡FELICIDADES IRIA!!!