Supongamos que una noche sales a tomar unas copas con tu hermana.
Supongamos que, quitando un pequeño incidente con un borracho que quiere ligar con vosotras, todo marcha sobre ruedas.
Supongamos que te encuentras en tu local favorito, con tu bebida favorita, riendo, bailando, soñando...
Supongamos que conoces a un par de personas la mar de simpáticas y entablas conversación.
Supongamos que esa conversación te lleva a acercarte a la puerta.
Supongamos que, derepente, cruzas las miradas con una amiga con la que, tiempo ha, has tenido un problema supuestamente solucionado...
Y por suponer supongamos que te sonríe, se acerca lentamente a ti y te dice, con la mejor de las sonrisas:
-Eres una mala persona-
Supongamos que es verdad.
Supongamos que es mentira.
¿Hasta cuando el pasado ha de llamar a mi puerta?
Estoy cansada.