En uno de nuestros clásicos repasos semanales por nuestra vida sentimental, Charlotte, Samantha y yo nos preguntamos lo mismo, ¿qué ha sido del amor cortés?.
Parece que nos hemos vuelto tan liberales y modernas que ya no está de moda lo de que sean ellos los que te vengan a cortejar, están tan acostumbrados a que se lo demos todo hecho que ya no hay manera de que muevan un dedo para la conquista. La que más y la que menos hemos pasado por situaciones de ese tipo.
Samantha nos estuvo contando cómo tuvo que acercarse a su ligue de la noche para poder obtener una respuesta satisfactoria. Por supuesto él estaba interesado, pero no fue capaz de atender a ninguna de las señales y acercarse a hablar con ella.
Dos cañas y un vino más tarde, Charlotte nos acabó confesando que su sábado fue tan desastroso que tuvo que acabar recurriendo al halago seguro de ese ligue de toda la vida que sabes que siempre guarda la esperanza de que acabarás con él. Ese que con que solo lo mires ya te dirá alguna palabra bonita.
Yo misma, me he pasado varias semanas jugando a las miradas, al roce sutil, a la sonrisa velada... para darme cuenta de que únicamente ha resultado efectiva la fría distancia de la indiferencia.
Y es que no se trata de volver a los tiempos en que resultaba apropiado que el macho dominante arrastrara por los pelos a sus conquista a su cabaña. Pero se echa de menos cierto cortejo previo a la conquista, que suba el ánimo, que conquiste, que apabulle... aunque el único fin no sea más que acabar compartiendo una noche de pasión.
Puede ser que no estemos buscando en el sitio adecuado, quizás deberíamos cambiar de objetivos, o que simplemente ya no está de moda jugar a las miradas para conseguir la conquista.
Pero la conclusión inevitable a la que llegamos después de nuestra, como siempre, provechosa reunión de amigas es que la próxima vez quedaremos para ver juntas "Las amistades peligrosas".

Sex & the Village I, II, III