Sex & the Village
El otro día cenando con nuestras mejores galas, preparándonos y semiemborrachándonos para el gran baile, me di cuenta de que yo y mis amigas somos como Carrie & Co en la serie de Sexo en Nueva York. Con nuestros despampanantes vestidos, cada una en su estilo, compartiendo un helado de tres sabores entre las cuatro y hablando de sexo. Cierto que nuestro pueblo es infinitamente más pequeño y que no podemos elegir cada día un fabuloso local más estiloso que el anterior para juntarnos y hablar de nuestras vidas, pero ahora y siempre que nos juntamos, la vida en esta villa de menos de 2000 habitantes nos da para largas conversaciones sobre amistad, política y cómo no, sexo.
Ahora mismo, yo me encuentro enfrente de la pantalla de mi flamante y estiloso mac, cual Carrie Bradshaw pensando en unas líneas que publicar en mi blog, claro que no se trata de una columna semanal en una prestigiosa revista Neoyorquina, ni yo soy una despampanante rubia con un cuerpo diez y un armario repleto de manolos y trajes de Versage. De todas formas siento que cada historia que vivimos, cada romance, ligue, aventura y desventura podría perfectamente merecer unas líneas o incluso una teleserie, porque la vida en un pueblo pequeño, aunque se quede pequeño, puede dar para mucho si tienes el ánimo y el espíritu para aprovecharlo.

Últimamente el tema de conversación más recurrente es la edad, por un motivo u otro, y es que algunas más que otras nos acercamos peligrosamente a la treintena y todavía seguimos llamándonos niñas entre nosotras y seguimos con los mismos problemas que cuando teníamos quince y hacíamos botellón... ¿pero qué digo? si nosotras nunca hicimos botellón, siempre fuimos un poco por delante, o por detrás, según como se mire. Estamos en esa edad en la que las amigas de las demás ya se casan y tienen hijos, a nosotras todavía no nos ha tocado pasar por esa prueba de fuego, pero poco a poco nuestras vidas se van conformando en lo que serán dentro de diez años, así que ahora toca la reflexión que Carrie acostumbra en todos sus artículos, ¿somos modernas o es que nos hemos estancado en una eterna adolescencia?.
Muchas veces me gusta verlo como un acto de modernidad, becaria y soltera, una chica de hoy en día que no necesita un hombre a su lado que le saque las castañas del fuego y que cuando necesita compañía siempre recurre a sus amigas, pero, claro, cuando más baja de moral estoy no puedo evitar pensar que me he conformado a vivir la vida que se me ha planteado. Cierto es que me he trabajado muchas cosas, que mi carrera no me la han aprobado y que si no valiera no tendría una beca del estado con que subvencionar mi vida y mi tesis, ¿pero qué pasa con mi vida sentimental? parece que no soy capaz de llevarla acorde con el resto, ¿es que se tiene que cumplir eso de afortunada en el juego, desafortunada en amores?
No lo sé, pero el caso es que tengo ganas y motivos de ser feliz. Así será mientras pueda reirme de la vida con mis amigas, sé que todo irá bien.

Buda dijo
La verdad es que la serie me ha acabado enganchando...más o menos como este blog. Y si, acercarse a la treintena es una mierda! Al menos tu tienes un mac. Besos desde NY.
21 Agosto 2006 | 06:54 PM