Hoy ha tocado domingo de limpieza, ya cuando vivia con mis padres este día era consagrado a tan noble tarea,
de pequeña me desperta más temprano que mi madre y era yo, junto con mis hermanas, quién iba a despertar a mi madre los domingos temprano, ella quería seguir durmiendo e intentaba echarnos de su habitación, pero acababa rindiéndose a nuestra pesadez y asumía que el domingo tampoco era para descansar....
Más tarde, en la adolescencia, era mi madre quién nos depertaba con el ruido de la aspiradora tras una noche de juerga, cuanto más tarde llegábamos más temprano empezaba el ritual, si estaba enfadada se oían ruidos desde la cocina de cacharros, que auguraban una comida inminente... así que era yo la que me levantaba sin ganas e intentando poner mi mejor sonrisa para no recibir el castigo de haber llegado tarde.
Ahora no hay nadie que me despierte los domingos, pero el domingo sigue siendo día de limpieza...
Nadie me obliga a que sea así, pero ahora mismo me encuentro en la cocina, satisfecha y con la casa reluciente, la lavadora a pleno rendimiento y un dulce olor a té recién hecho.
Y dentro de una semana la misma rutina, me gustaría poder compartirla con alguien, poder llamar a mi casa nuestra casa.... despertar a alguien los domingos, o ser despertada....

No sabes hasta que punto te entiendo. Un beso, y ánimo!
Mitigar la soledad no es difícil... el problema es encontrar a la persona adecuada.
Gracias por tu comentario en mi blog, me ha llegado. TEnemos muchas cosas en común, al menos una que une mucho, una letra escarlata bordada en el pecho. Besos.
Encántame, xa me comentara mamá de mandarllo a Juanjo Millás e ten razón, non te preocupes, mándollo eu,..
Eu tamén estiven de limpeza toda a tarde, aínda que hoxe é sábado...(debe ser xenético)
¿A ver se vai resultar que en vez de química tiñas que ter estudado para escritora?, bueno, non é incompatible supoño....
Moitos bicos