Sex & the Village IX: Noche de Carnaval
21 feb 07Como suele suceder en un pueblo tan pequeño y con una población flotante tan elevada, la última noche del puente de Carnavales la gente perdió el norte, el sur e incluso el este y el oeste. Quizás fruto del alcohol, quizás animados por ir disfrazados de algo que nunca serán... o puede que por ambas cosas.
Como siempre, nosotros acabamos decidiendo nuestro disfraz en el último minuto. Pese a todo el esfuerzo intelectual gastado en la tormenta de ideas del viernes, recurrimos a una idea totalmente nueva surgida a escasas horas de la noche del lunes. Con prisa pero sin pausa recorrimos todas las tiendas susceptibles de poder aprovisionarnos con el arsenal que necesitábamos. Compramos telas, cartulinas y cordones. Recopilamos bufandas y pañuelos y finalmente nos reunimos en mi casa dispuestos a salir de allí, finalmente, metidos en nuestro papel.
Efectivamente, un poco tarde, y totalmente mutados por el disfraz, un grupo de ninjas abandonamos la casa silenciosamente. Armados hasta los dientes y dispuestos a realizar los sucios encargos de quién estuviese dispuesto a pagar su precio. Es curioso como cada año conseguimos currarnos un disfraz aceptable pese a las prisas.
Por el camino recogimos a Charlotte, una mexicanita de lo más guapa, también armada hasta los dientes. Curiosa mezcla la que recorrió esa noche los bares de la Villa.

Entrábamos en los sitios totalmente embozados y con el porte serio que nuestro disfraz merecía. Las miradas se dirigían a nosotros, intentando discernir quién se escondía tras tanto pañuelo... pero no salían de sus dudas hasta que, por fin, para pedir las consumiciones, bajábamos el pañuelo que nos tapaba la cara hasta la nariz y descubrían nuestra sonrisa carnavalesca.
Varias copas de vino más tarde las calles comenzaron a llenarse con el bullicio propio de estas fiestas. Curas, hindús, exploradores, escoceses y hombres vestidos de mujer llenaban los bares y se mezclaban en una danza loca y desinhibida. Como si los nuevos roles adoptados trajeran consigo una nueva personalidad, más abierta y sin ningún tipo de reparo.
Nosotros, metidos en nuestro papel de asesinos silenciosos, emboscamos a diestro y siniestro.
Lo mejor fue observar los emparejamientos surgidos de la locura de la noche. Eduardo Manostijeras y El Cuervo besándose en una esquina oscura, una mejicana y un escocés huyendo del bullicio, una señorita ligera de cascos tocándole el culo a un cura en medio de la pista. Es lo curioso de los disfraces, que en general todo el mundo se mete en su papel, pero de una forma exagerada, histriónica. Lo que trae una desinhibición total, como si realmente la máscara ocultara su verdadera personalidad, su yo de todos los días. Y realmente acaba siendo así, porque nada de lo que ocurre en la noche de Carnaval es tenido en cuenta más adelante. Resulta una noche ideal para la confesión de ese amor platónico de toda la vida o para que surjan los emparejamientos más imposibles.
A mi me tocó lidiar con el tonto del pueblo, que intentó, a toda costa, liarme con un discurso tan tonto como él. Para que podáis entender la acritud del comentario transcribo parte de la conversación:
ÉL: Sabes que si quiero le puedo decir a todo el mundo que tu y yo nos hemos liado-
YO: Sabes que no es verdad
ÉL: Pero si me da la gana puedo decir e inventar lo que quiera de ti.
YO (Ya cabreada): Puedes hacer y decir lo que quieras de mi, ¿te crees que a estas alturas de mi vida me va a importar algo?.
ÉL: Bueno, vale, vale, que tu y yo nos llevamos bien... Por cierto, ¿sigues saliendo con el calvito ese?
YO (mirada furibunda): En primer lugar, el "calvito ese" tiene nombre, además de ser más guapo, inteligente, educado e ingenioso que tu (ciertamente "el calvito ese" lo había vacilado magistralmente hace unos años) y, en segundo lugar.... no, ahora tengo un novio con mucha más mala ostia.
Y es que yo me pregunto, ¿estaba intentando ligar conmigo o solo que me fuera de mal humor para casa?. Siempre me ha hecho gracia la gente que se mete contigo a base de indirectas (que por otra parte considera más geniales de lo que realmente son) y luego afirma lo amigos que sois de toda la vida (cuando, si bien es cierto que os conocéis de toda la vida, el discutir una vez al año no os convierte en amigos).
Que si, definitivamente, la gente se vuelve loca al disfrazarse, en todos los sentidos. Pero, ¿qué queréis que os diga?, para mi es una regresión a la infancia que me llena de fuerzas para llevar mejor el día a día.
Sex & the Village I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII .

Puede ser que no estemos buscando en el sitio adecuado, quizás deberíamos cambiar de objetivos, o que simplemente ya no está de moda jugar a las miradas para conseguir la conquista.