Publicidad:
La Coctelera

There´s plenty of room at the bottom

Desde lo más grande a lo más pequeño... ahora ya se puede escribir la enciclopedia británica en la cabeza de un alfiler.

Categoría: Cuentos

23 Noviembre 2009

Divergencias

Se necesitan al menos tres vidas divergentes.
Una para compartir con el amante,
otra para reír con el amor
y la tercera para disfrutar de la soledad.

Tags: ficcion

servido por amigaeterna 2 comentarios compártelo

3 Diciembre 2008

Sueño

Una sombra se cruzó por el rabillo del ojo. No tenía ganas de hablar, así que hizo caso omiso y siguió trabajando como si nada. Su cara de concentración siempre había sido muy convincente.
Sintió un frío gélido en la nuca. Giró la cabeza rápidamente y ahí estaba, su propio rostro asustado mirándola desde un espejo. No había nadie más en la habitación.
¿Había realmente pasado alguien a su espalda? ¿Había imaginado la presencia de un compañero?
Volvió a mirarse al espejo. Ahí estaban los rasgos conidos. Sonrió y la imagen le devolvió la sonrisa, se acercó un poco más para ver de cerca esas arruguitas que se le formaban en los lados de la boca. El tiempo pasa-pensó.
Volvió a su trabajo, pero no pudo concentrarse. Se dio la vuelta para encontrarse de nuevo con su gemela idéntica. Mantuvo la mirada en sus ojos durante un instante. Tenía cara de sueño. Le pareció ver algo raro en el rostro que la observaba desde la fría superficie. ¿Era su propia imagen o había algo más?.
Durante varios minutos probó caras y gestos, saludos, sonrisas... para comprobar si cogía a su otro yo en un renuncio. Por veces le pareció ver un retardo en la respuesta. ¿Se estaba volviendo loca o realmente su reflejo tenía consciencia. Le pareció notar una pequeña sonrisa irónica en su pareja.
No podía ser, tenía que dormir más. Volvió a concentrarse en el trabajo ahuyentando la sospecha.
De repente una mano se apoyó en su hombro. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Su corazón se aceleró.
-Che, boluda... ¿ya no se saluda?, acabo de entrar hace un rato y no me has dedicado ni una triste sonrisa-

Tags: espejo

servido por amigaeterna 4 comentarios compártelo

1 Julio 2007

Encrucijada.

El viento trae el rumor de los árboles, una mariposa revolotea en torno a mi cabeza, sigo su trayectoria. Anochece ya, debería de tomar una decisión.
Venga, tu puedes
. Me digo a mi misma. Pero estoy cansada, sólo me apetece tumbarme en la hierba y dormir. Podría hacerlo, ya es verano y las noches son cálidas.
Me sacudo la vagancia. No puede ser tan difícil. Son dos caminos, dos posibilidades nada más.
A la derecha un camino empedrado se pierde en el horizonte. Son las misma piedras que llevo recorriendo durante años, mis pies están acostumbrados a su rugosidad. En la orilla un verde prado tachonado con flores de colores acompaña el recorrido. Parece fácil, cercano. Pero esa cercanía se me antoja aburrida, sobada. Siento un cosquilleo en el estómago, como si mis músculos pidieran acción.
El letrero está borroso, no consigo distinguir la leyenda que hace tiempo alguien talló en la madera. ¿Cuántos kilómetros tendré que recorrer?. Conocía el destino antes de salir, pero extrañamente no soy capaz de recordarlo.
Otro letrero se eleva a unos centímetros, sus letras son claras y limpias, una ciudad muy lejana, un nombre exótico e impronunciable. Otro camino que se bifurca a la izquierda.
El viento levanta polvaredas ocasionales en el firme de tierra. Parece angosto, mucho más estrecho. Puede que mis pies sufran al recorrerlo, pero huelo la aventura, eso me atrae. No sé qué hacer.
En la distancia me parece distinguir un caminante por el camino de tierra, si me doy prisa quizás consiga alcanzarlo.
Tengo que tomar una decisión cuanto antes. ¿Qué hacer?. Es lo de siempre, malo conocido o bueno por conocer.
Giro la cabeza. Miro el camino que me ha llevado a ese punto. Oscuras nubes amenazan lluvia. Volver a recorrer lo andado no es una opción. ¿O si lo es?
Venga, tu puedes.
Me repito.

servido por amigaeterna 15 comentarios compártelo

27 Junio 2007

Ficciones I

Todo son flujos y ondas.
La vida entera es una noria. O quizás debería de decir que mi vida entera es una noria. Siempre hay gente saludando desde el suelo, estática y observando el movimiento circular de esta siniestra atracción en que vivo.
La bendición o el castigo es ser consciente de ese movimiento, ser tan consciente como para calcular la velocidades absolutas y relativas, la aceleración del ascenso y la deceleración del descenso, las distancias máximas y los flujos del viento, que nunca logran derribar el aparato infernal en que todo lo que me es relativo transcurre.
Hasta hace unos meses mi vida era tranquila, sometida al mismo devenir que ahora, pero por aquel entonces mi mirada estaba situada a ras de suelo, observando tan sólo aquellas cosas que parecían poseer más sentido. El trabajo, las facturas, las reuniones del viernes con los amigos, ocupaban todo el espacio y todo el tiempo. Pero algo cambió sin que me diera cuenta. Poco a poco fueron entrando en mi vida ciertos factores aleatorios que empezaron a trastocarlo todo. Visiones de otras vidas propias y ajenas que cambiaron por completo la perspectiva.
Mi punto de vista cambió, mi vida entera cambió. Y ahora, no me queda más que aceptarlo y sacarle partido sin caer en el intento.

Tags: ficcion

servido por amigaeterna 6 comentarios compártelo

15 Junio 2007

Al otro lado de la ventana II.5 Cancelar


Sentada frente al espejo de su tocador recorrió con sus dedos el collar. Sintió el contraste del frío metal y su cálida piel. Se le escapó una sonrisa cuando recordó el momento en que él lo ciñó a su cuello, mientras ella palpaba la imagen de una virgen encadenada. Por un instante pensó que él le había puesto un collar con una argolla parecido al de la imagen, se sintió aterrada. Pero él la sacó de dudas en un instante. El collar que lucía su cuello era más parecido a un torques celta que a un instrumento de dominación.
De todas formas no tenía muy claro qué pensar. ¿Acababa de conocerlo y ya le estaba regalando un collar?. Claro que realmente se conocían de hace unos cuantos años, era casi como un compañero más de trabajo, se veían todos los días a través de la ventana, sabía sus horarios y su costumbres, sólo que... sólo que no habían hablado hasta hace unos días.
Sintió como la duda empezaba a crecer en su pecho oprimiéndola. ¿Y si esto no salía bien? ¿y si se trataba de un maníaco? ¿y si...?.
Intentó parar su mente acelerada pero ya era demasiado tarde. Su conciencia y su control hacían acto de presencia. Se quitó el collar y lo dejó encima de la mesa. Él la iba a llamar con un plan sorpresa.
Casi sin pensarlo apagó el teléfono. Mejor meter algo de aire antes de que se asfixiara, mañana lo vería en el trabajo, le pondría alguna excusa y ya quedarían otro día, con más calma.
Puso música. Tarareando una canción se dirigió al baño y abrió el grifo de la ducha. Mientras esperaba a que la temperatura del agua fuera la adecuada miró su imagen en el espejo, por alguna razón se sentía fuerte y guapa, el tomar decisiones drásticas siempre provocaba esa sensación. En unos minutos el reflejo se empañó con la condensación del ambiente.
Mientras el agua recorría su cuerpo sintió un ruido en la habitación. Cerró el grifo para poder oír mejor pero todo parecía tranquilo. Los vecinos, pensó, y continúo duchándose con normalidad.
Salió del baño con el albornoz, sólo lo usaba en contadas ocasiones, cuando estaba demasiado cansada para secarse y vestirse nada más salir de la ducha, o cuando tenía compañía por una noche. Hoy estaba cansada. Al ver el teléfono apagado reposando sobre su tocador sintió un ligero remordimiento, ¿habría llamado?. Lo cogió en sus manos y le dio al botón de encendido.
Recibió un mensaje en cuanto el teléfono localizó la red, 15 llamadas perdidas de él.
-¿Por qué no llevas el collar puesto?- susurró una voz a sus espaldas mientras sentía cómo alguien le agarraba por el cuello- Todo podría haber sido tan fácil... pero ahora lo has estropeado todo
Sin aire no pudo gritar ni pedir ayuda. En su mente, nadando en un mar de terror y angustia, la imagen de un aviso de error en el ordenador:

¿Quieres?
Aceptar Cancelar
FIN

Inicio.
I. Aceptar 1, 2, 3, 4, 5.
II. Cancelar 1, 2, 3, 4 .

servido por amigaeterna 19 comentarios compártelo

15 Junio 2007

Al otro lado de la ventana I.5 Aceptar


Sentada frente al espejo de su tocador recorrió con sus dedos el collar. Sintió el contraste del frío metal y su cálida piel. Dejó que sus dedos juguetearan con la argolla que colgaba justo en el medio. El tacto era extraño sin embargo lo sentía como una continuidad evidente de su piel. Su cuello era demasiado largo, nunca le había gustado y por eso no acostumbraba a lleva ningún tipo de adorno, le daba la sensación de que llamaban demasiado la atención. Pero la simplicidad de este collar le gustaba.
Pensó en lo curioso de la situación. Él se había ido hacía escasamente dos horas, ella permanecía en la misma postura en que él la había dejado, desnuda frente al espejo, con el collar que sellaba su unión como único adorno.
Durante una hora él la instó a que recorriera su propio cuerpo con sus manos, que acariciara su piel y sintiera la suavidad de cada porción de su fisonomía. Ella nunca había sentido su cuerpo tan intensamente. Sus dedos remolonearon en los huesos de sus hombros, nunca se había fijado en lo excitantes que resultaban. Él le ordenó que siguiera a través del espejo el movimiento de las manos, que aprendiera a amarla como él ya hacía.
Pese a lo extraño de la situación no estaba asustada, se sentía increíblemente tranquila. Como si toda la presión acumulada tras años de soledad se hubiera volatilizado.
Siempre había pensado en el compromiso más que en la entrega, en un anillo más que en un collar, e incluso eso le parecía demasiado arcaico, como si el hecho de atarse a alguien conllevara una pérdida de su identidad por la que no estaba dispuesta a pasar. Sin embargo ahora, tras haber aceptado, se sentía más libre que nunca, más dueña de sus actos.
Permitió que su habitual control de la situación tomara las riendas durante un instante, se preguntó lo que pensarían sus amigos, lo que suponía aceptar a un casi extraño en su vida. Volvió a mirar la imagen que le devolvía el espejo, por primera vez se sintió bella y radiante. Sacudiendo la cabeza alejó los malos augurios y se levantó del asiento.
Encima de su cama había una nota:
Mañana más...

FIN

Inicio.
I. Aceptar 1, 2, 3, 4 .
II. Cancelar 1, 2, 3, 4.

servido por amigaeterna 7 comentarios compártelo

13 Junio 2007

Al otro lado de la ventana. II.4 Cancelar

Tras la pausa del café volvió al trabajo con dos cosas que hacía tiempo que no sucedían, una sonrisa de oreja a oreja y una cita para esa misma noche.
Tras la ruptura con su ex novio no había tenido ninguna cita normal, únicamente algún que otro desliz nocturno y sin incidencias. La perspectiva de quedar con alguien para cenar en modo íntimo le llenaba de ilusión, una ilusión que hacía tiempo no sentía por nada ni por nadie. Sin darse cuenta se pasó la tarde pensando en qué ponerse para esa noche. Él no había querido decirle el plan que tenía, así que antes de salir de casa se probó aproximadamente todas las combinaciones posibles de sus camisetas, camisas, pantalones y faldas.
A la hora en punto estaba esperándolo justo donde él la había dicho. Bajo el arco de la puerta del rectorado, en la plaza más emblemática de la cuidad. Se trataba de un sitio más que curioso para quedar. Ese arco de piedra tallado siempre había llamado su atención, se entretuvo mirando a los santos y apóstoles representados hasta llegar a la imagen de la virgen con el niño. Tan absorta se encontraba que ni se percató de que alguien se acercaba por detrás.

Se sobresaltó al sentir algo suave rozando sus ojos y tapando su visión. Desde la oscuridad más absoluta sintió una respiración cálida en la nuca y una voz familiar susurrándole al oído:
-Confía en mi, deja que te descubra la cara oculta de tu cuidad- mientras oía estas palabras sintió como una mano firme sujetaba su mano y la posaba en la fría piedra.
Era él. Su cita de esa noche. Intrigada dejó que guiara su mano por la pared de piedra. Avanzaban lentamente, sus dedos sentían cada pliegue, cada grieta y cada figura. En su mente se fue conformando la imagen de un edificio totalmente distinto al que estaba acostumbrada a ver. Era más real, más sólido, más concreto.
Al cabo de un rato se empezó a sentir inquieta, tensa, ¿y si alguien los miraba? ¿Qué pensaría?
-Oye, ¿este es uno de esos juegos en que acabo quitándome la venda cuando tengo mi mano apoyada en el culo de algún angelito?, porque si es así casi que nos lo evitamos y te ríes ya de mi- dijo en un intento de romper la tensión-
-Yo no soy de ese tipo de personas, nunca se me ocurriría hacerte algo así. Sólo quería traerte a este lugar de una forma un poco especial- ¿Qué es lo que tocan tus dedos en este instante?
Ella recorrió con cuidado la figura de piedra que había bajo su mano. Parecía una mujer. Recorrió el contorno de su pecho y de sus hombros hasta llegar a su cuello y su rostro.
-Pues no sé, será una santa o una dama. Lleva un collar o una gargantilla y el pelo suelto...
De su boca salió un pequeño gemido cuando él pasó sus manos por encima de sus hombros y sintió el frío metal en torno a su cuello.
-¿Estás segura de que es un collar?
La venda de sus ojos cayó al suelo y pudo ver, por primera vez, la imagen que tan bien conocía a través del tacto. Se trataba de una mujer desnuda, con el pelo largo cayendo en cascada hasta sus pies. En su cuello se ceñía un collar, unido a su vez a una larga cadena.

Inicio.
I. Aceptar 1, 2, 3, 4 .
II. Cancelar 1, 2, 3.

servido por amigaeterna 11 comentarios compártelo

4 Junio 2007

Al otro lado de la ventana I.4 Aceptar

Sobreponiéndose al miedo siguió su camino. Pasó delante de él lo más rápido posible y se reunió con sus compañeros delante de la máquina de café. A penas pudo prestar atención a las conversaciones que se desarrollaban a su lado. Sentía la mirada de él clavada en su nuca. Por primera vez en todos estos días sintió curiosidad. ¿Y si él tenía razón?. Quizás fuera bonito dejarse llevar por las circunstancias, por una vez en su vida, y que simplemente la quisieran, aunque fuese a través de la locura.
El resto del día transcurrió con normalidad. Se encontraba incluso de buen humor. Cuando salió por la puerta todavía era de día y había dejado de llover, él la esperaba en la puerta, esta vez sin el paraguas. Sin mediar palabra comenzaron a andar. Por alguna razón le había perdido el miedo.
Recorrieron juntos el camino a su casa y una vez en su portal le invitó a subir. Le parecía estar viviendo en un sueño, como si no controlara del todo sus acciones. Su pepito grillo dormía mientras ella se dejaba llevar por un impulso extraño. Quizás fuese su mirada. Tenía unos ojos oscuros que la atraían.
De alguna forma, sin palabras, él consiguió sacar su lado más primario, más oscuro. Todos aquellos impulsos que siempre había escondido en lo más profundo de su mente de repente salieron a la luz. Su miedo se vio eclipsado por un creciente calor en su pecho. Se besaron con violencia, con pasión.
Él sacó algo del bolsillo. Por un instante un brillo metálico la cegó. Casi con dulzura él le mostró un collar de metal pulido. Su diseño era extrañamente sencillo, el único ornamento, si es que merecía tal consideración, consistía en una argolla metálica que colgaba en un extremo.
Él pasó sus manos al rededor de su cuello. Sin darse cuenta ella comenzó a temblar. Sintió el chasquido metálico del cierre del collar al cerrarse en torno a su cuello.

-Ahora me perteneces- dijo él
Inicio.
I. Aceptar 1, 2, 3.
II. Cancelar 1, 2, 3.

Tags: ventana, collar

servido por amigaeterna 9 comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de amigaeterna

There´s plenty of room at the bottom

ver perfil »
contacto »
Amiga eterna de la chicadelnorte, su gemela oscura.... Disfruto a veces de mi soledad, siempre de su compañía y casi siempre de la musica, de los libros raros y convirtiendome de vez en cuando en otras personas, visitando otros mundo a través del rol...

Fotos

amigaeterna todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera