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La Coctelera

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Desde lo más grande a lo más pequeño... ahora ya se puede escribir la enciclopedia británica en la cabeza de un alfiler.

Categoría: Amigas eternas

7 Diciembre 2006

Amigas eternas IV: La playa.

La playa de Santa Cristina se encuentra al lado del puerto, encajada entre una pared rocosa y el muro de la lonja. Es una playa pequeña, tanto, que las madres de Wonder woman y Campanilla (para poner en situación, nuestras amigas eternas) la eligieron para disfrutar del verano con sus hijos. Las madres vigilaban todo los movimiento de sus hijos desde su campamento situado en la parte más alta de la arena. Debajo de sus sombrillas, con las cestas llenas de toallas a un lado y la nevera con la merienda al otro.
Cada día veraniego deparaba una nueva aventura para tan imaginativas amigas. En ella aprendieron a nadar, a tirarse de cabeza desde lo alto de la roca central. Se vistieron con algas y pescaron quisquillas y minchas. Las rocas que flanqueaban el mar sirvieron de marco para múltiples sueños, a la izquierda estaba el castillo y su alta torre, a la derecha las oficinas en las que montaron su primera empresa y una mesa de billar. Muy cerca la cueva sólo franqueable con la marea baja.
Cuando la adolescencia llamaba ya a gritos a través de sus poros, se fijaron en los chicos mayores del pueblo, se unieron a ellos tímidamente y empezaron a preocuparse de cosas de mayores.
-El alto para ti y el sevillano para mi, ¿vale?.
-Ok Campanilla, ¡que alto es el alto!.
Así que como ya eran mayores y sus madres no estaban tan pendientes de ellas, una tarde un poco nublada, con tan solo un par de chanclas y bañador, decidieron seguir a los mayores en su excursión por los acantilados. Subieron el terraplén que asciende a las ruinas romanas, a espaldas de las sombrillas de sus madres. Siguieron el sinuoso camino que bordea los acantilados. A su izquierda, abajo, muy abajo, la playa de los enamorados, una pequeña cala a la que con marea alta solo se puede llegar a nado.
Poco a poco los tojos se empezaron a hacer más densos, bordeaban el camino con la amenaza de la caída más dolorosa. Como buenas amigas compartían las chanclas, una para ti... otra para mi, lo cual más que inteligente complicaba el caminar. Pero así es la amistad de nuestras amigas, un tanto irracional en ocasiones. Un golpe de mala suerte hizo que Wonderwoman perdiera el equilibrio, en su inexorable descenso hacia los tojos se agarró a lo que tenía más a mano, que era la mano que Campanilla le tendía para evitar la fatal caída. El resultado de tal movimiento fue el previsible, ambas amigas acabaron con sus cuerpos sobre una manta de espinas que impedía su movimiento en cualquier dirección.
-Ay, uy... ay... No me puedo mover... ay...¿cómo vamos a levantarnos?.
-Ahhh!!! no lo sé... estamos rodeadas.... jajaja.
Afortunadamente uno de los chicos que las acompañaba sacrificó caballerosamente su descalzo pie y las ayudó a salir de tan incómoda posición.
Repuestas de la tonta caída continuaron su camino, un poco doloridas ahora, y por fin llegaron al lugar en que los chicos decidieran pararse. La idea consistía en hacer el camino de vuelta por los acantilados.
-¿Por qué no?- pensó Campanilla- tengo que demostrar que puedo, que soy dura y mayor.
-Ni de broma- dijo Wonderwoman al oído de su amiga, - ya me ha llegado de emociones por hoy.- ella siempre había sido la lista de las dos.
Así que Wonderwoman decidió deshacer el camino andado y Campanilla se fue siguiendo los pasos de los intrépidos chicos del pueblo. Se dio cuenta de su error de cálculo cuando ya era imposible la marcha atrás. Los acantilados eran muy escarpados y sus piernas, todavía en desarrollo, mucho más cortas que las de sus amigos. Pero su orgullo le impidió pedir ayuda o mostrarse asustada. Así que con un gran control del terror que la atenazaba y sintiendo que se estaba jugando la vida en cada paso, recorrió los acantilados que la separaban de la playa.
A la vuelta, con la piernas temblando y notando un sudor frío en la frente, Campanilla pudo ver la cara de consternación de su madre, a un lado Wonderwoman le hizo un guiño, en sus brazos se podían ver los arañazos que los tojos le habían dejado... otra aventura más a la que ambas amigas habían sobrevivido.
Amigas eternas I, II, III.

Tags: playa, amigos, amigas

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15 Octubre 2006

Amigas eternas III: Siempre estaré aquí...

Sé que me necesitas, sabes que te necesito. Que en el raro momento que nos está tocando vivir, cuando todas las torres y pilares que sustentaban nuestra joven vida han caído, nos hemos hecho imprescindibles la una para la otra. No es malo necesitar a alguien, sobre todo en nuestro caso, porque nos apoya toda una vida, o mejor dicho, dos vidas, las nuestras... con sus tropiezos, sus alegrías y nuestras vivencias conjuntas.
Sé que tienes miedo, sé que a veces te sientes perdida y sola, a mi también me ocurre, pero me ata al día a día el saber que tu estás ahí, a golpe de teléfono, a golpe de timbre...
Hace poco me dedicaste una canción en tu blog
...que seamos compañeros durante 500 años, que seamos camaradas durante 1000 años más...
Eso está hecho, siempre habrá copas de vino que compartir e historias por las que reir.
Para siempre, aquí y siempre tuya, amigaeterna.

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3 Julio 2006

Amigas eternas II: La cabaña

La cabaña de madera, testigo de ínfinidad de reuniones, cumpleaños y grandes sueños de las dos amigas eternas del norte (llamémoslas Campanilla y Wonderwoman), permanece ahora oculta por la frondosidad de los árboles de la finca, a la sombra del hogar de vacaciones de la amiga Campanilla.
Antaño, todos los fines de semana, se reunían las familias de ambas amigas, para comer, cenar, charlar, celebrar cumpleaños o bajo cualquier excusa, mientras los hijos jugaban en la finca y alrededores apelando a sus instintos más básicos de trepadores de árboles, los padres hacían la comida, a la vieja usanza, en las brasas de la chimenea. Por aquel entonces, esa cabaña, construida con tan solo el ingenio y las desnudas manos de un médico excéntrico, era la envidia de mucha gente, decorada y pertrechada con todo aquello que no encontraba un lugar en los hogares de ambas familias. Una taza de café con rosas rojas impresas convivía perfectamente con un bol conseguido tras consumir cantidades ingentes de Korn Flakes de Kellogs.
Los tiempos cambiaron, las familias se separaron, manteniendo únicamente el nexo que une aún todavía a Campanilla y Wonderwoman. La familia de Campanilla se mudó a una casa de verdad construida unos metros por encima, así que la cabaña se empezó a cubrir con maleza y acabó como depósito de todo aquello que no tenía cabida en el nuevo hogar.
Hacía tiempo que a Campanilla le rondaba por la cabeza recuperar ese lugar tan importante de su infancia, así que un fin de semana ocioso cualquiera empezó la operación de limpieza y recueración. Poco a poco iba descubriendo todos esos recuerdos enterrados tras capas y capas de madera vieja y sillas rotas. Cuántas aventuras se le vinieron a la cabeza.
Recordó esas jinkanas que hacían por grupos con su amiga Wonderwoman y sus respectivos hermanos. Se dividían en grupos y mientras unos salían delante para ir dejando pistas, los otros iban siguiendo estas miguitas de pan para descubrir el mensaje secreto que les esperaba.
¿Y cuando las dos se subían a un árbol para evitar que sus hermanos pequeños las cogieran?. Campanilla esboza una sonrisa al recordar que desde esas alturas solían escupir a sus hermanos que se afanaban por subir hasta donde ellas estaban.
En un rincón le parece ver los puñales de madera que habían tallado, con esas armas se enfrentaban a los peligros que las acechaban tras cada árbol o conseguían abrirse camino entre las zarzas para llegar al Río Verde, aquel riachuelo con propiedades curativas.
Definitivamente, pensó Campanilla, la cabaña aún puede ser testigo de muchas reuniones de amigos.
Puede que ya no vuelvan los días de soñar con dragones y princesas subidas a un castaño, pero aún les quedan a estas amigas muchas reuniones y muchos sueños.

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12 Junio 2006

Amigas eternas I

Hoy quiero contaros la bonita histora de dos amigas eternas, dos jovenes chicas del norte.
Corría el año 1980 cuando dos intrépidos y jóvenes médicos decidieron irse a vivir a un pueblo del norte, buscando un lugar dónde cumplir parte de sus sueños y sus hijas pudieran criarse sin preocupaciones. Llegaron pues a lo más perdido de la costa norte, su llegada causo revuelo, ¿como no?, una joven y nueva pareja en un pueblo tan pequeño... en seguida se hicieron amigos de otra joven pareja habitante de tan poco pobladas tierras.
Pues este acontecimiento simple y común no fue tan simple y común, porque aunque sus caminos más tarde se separaron propiciaron el encuentro de nuestras dos protagonistas, cuando una contaba con un mes de vida y la otra siete meses ya se hicieron amigas, tan fuertemente que su amistad pasó a ser eterna...
Pese a que sus apellidos no les permitieron ir en la misma clase, pasaban las tardes jugando juntas y los fines de semana recorrian el pueblo en bicicleta en busca de aventuras.
De la infancia a la adolescencia y de ahí a la Universidad, sus caminos fueron distintos, pero en la misma ciudad. Aunque cada una se rodeó de gente distinta nunca se separaron ni perdieron el contacto.
Hasta el día de hoy, en que están más juntas que nunca, compartiendo penas y alegrías, música y a veces casa.
Continuará...

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Amiga eterna de la chicadelnorte, su gemela oscura.... Disfruto a veces de mi soledad, siempre de su compañía y casi siempre de la musica, de los libros raros y convirtiendome de vez en cuando en otras personas, visitando otros mundo a través del rol...

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